La boda de la princesa Mako y Kei Komuro: amor y ruptura con la tradición
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La princesa Mako, sobrina del emperador Naruhito, renunció a su estatus para casarse con Kei Komuro, un abogado sin título nobiliario. La pareja tuvo que esperar cuatro años para formalizar su unión. Sin la pompa ni el ceremonial de los ritos japoneses tradicionales, la boda se celebró el martes 26 de octubre de 2021.
La princesa Mako tuvo que renunciar a su título y a su herencia para convertirse en la esposa de Kei. La ley japonesa establece que las mujeres de la familia imperial deben abandonar su condición real cuando deciden casarse con un plebeyo, como ocurrió con Kei, prometido de la princesa. Esta regla no se aplica a los hombres. Y convengamos en que, en 2022, este tipo de normas ya podrían haber evolucionado. Además, en Japón solamente los herederos varones pueden aspirar a la sucesión al trono imperial.



Mako, que nació con la expectativa de unirse a un príncipe o a una persona con títulos reales, conoció a su futuro esposo en la Universidad Cristiana Internacional de Japón en 2012. Se comprometieron en 2017 y, desde entonces, la pareja fue objeto de controversias difundidas por los tabloides, que destacaron las dificultades económicas de la familia Komuro. El compromiso estuvo cerca de llegar al altar mucho antes de 2021, pero la boda tuvo que aplazarse porque algunos conservadores japoneses consideraban que el abogado no era lo suficientemente digno para ser pareja de Mako e incorporarse a la familia imperial.
Tras aplazar la boda, Komuro se trasladó a Nueva York para estudiar Derecho. La decisión fue interpretada como una manera de alejarse de la prensa y de las noticias polémicas sobre la pareja. Después de graduarse, volvió a Japón con una nueva imagen, que incluía el cabello más largo recogido en una coleta, lo que generó otra controversia mediática. Toda esta atención sobre su vida privada provocó que Mako desarrollara un trastorno de estrés postraumático.
La princesa Mako es la hija mayor del príncipe heredero Fumihito de Akishino y de la princesa Kiko. La ceremonia sirvió únicamente para formalizar la unión y, como se esperaba, fue muy modesta. No hubo fiesta ni celebración de ningún tipo. Ningún familiar de la novia asistió a la ceremonia. Un funcionario que trabajaba para la familia imperial actuó como testigo. Tras el matrimonio oficial, la princesa pasó a llamarse Mako Komuro. Fue la primera vez en la historia de Japón posterior a la guerra que una mujer de la monarquía renunció a su título y no se casó mediante el ritual tradicional.
Hubo pocos registros de la ceremonia, que fue seguida por una rueda de prensa tras la cual Mako se desvinculó de la familia imperial para trasladarse a Estados Unidos, marcando una ruptura sin precedentes con la tradición. Algunos canales de televisión mostraron a la princesa, sobrina del emperador Naruhito, saliendo de la residencia imperial de Akasaka. Llevaba un ramo de flores y se despidió de sus padres y de la prensa con una reverencia, además de abrazar a su hermana. Durante la conferencia, la pareja se negó a responder preguntas de los periodistas. Mako vestía un traje azul claro y describió a su esposo como alguien «irreemplazable», según el periódico The Guardian.
Los miembros de la familia imperial no tienen pasaporte. Por ello, Mako tuvo que esperar para obtener el documento y viajar a Estados Unidos. Parece la historia de una película, pero ocurrió en la vida real.






































































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