La boda de Stéphanie de Lannoy y el príncipe Guillaume: tradición real en Luxemburgo
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Una de las bodas más bellas celebradas en Luxemburgo devolvió todo el esplendor de la tradición cuando el heredero al trono, el príncipe Guillaume, y la condesa Stéphanie de Lannoy llegaron al altar. Este cuento de hadas contemporáneo emocionó al país, que recibió a miembros de las casas reales europeas, jefes de Estado y destacadas personalidades llegadas de distintos lugares del mundo para acompañar la unión.
La celebración tuvo lugar el 19 de octubre de 2012 en la Catedral de Notre-Dame. La novia lució un vestido de encaje con mangas tres cuartos y una cola de cinco metros, diseñado por Elie Saab, una de las piezas que más atención recibió durante la ceremonia.
La novia apareció radiante, con el cabello recogido y un largo velo, aunque en algunos momentos dejó ver una natural timidez. En una ocasión así es difícil contener los nervios. Para el ramo eligió orquídeas, rosas y flores delicadas. También destacaron las joyas vinculadas a la familia: la tiara de diamantes Altenloh y el anillo de compromiso que había recibido de su madre antes de su fallecimiento, el año anterior a la boda.



































































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