Priscila y Humberto: una boda coreana tradicional en São Paulo
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¿Cómo os conocisteis y cómo fue la pedida de matrimonio?
Priscila: «Nos conocemos desde pequeños porque nuestros padres son amigos, pero entonces solo existía amistad. Años después volvimos a encontrarnos, ya adultos, en la fiesta de un amigo común y nos acercamos. Sin embargo, pocos meses más tarde me fui a París por trabajo, donde viviría durante dos años. Así comenzó nuestra relación, a distancia: durante esos dos años yo volvía a Brasil o él viajaba a París. Después regresé definitivamente a Brasil y, un año más tarde, me pidió matrimonio.
Un año después de mi regreso ya no esperaba que la pedida fuera a llegar pronto. En mi cumpleaños de 2013 fuimos a cenar con mis padres. Él solo me regaló flores y una pequeña nota que anunciaba una cena romántica. Al día siguiente me recogió en el trabajo, me llevó a un spa para dos y después a cenar al Blú Bistrot.
Durante la cena, Kima —el apodo de Humberto— se levantó varias veces para ir al baño. Pensé que se encontraba mal. En una de sus vueltas apareció con una bolsa de Schutz y pensé que me había regalado unos zapatos. Al abrir la caja descubrí otra dentro, luego otra más, hasta llegar a un estuche de joyería. Cuando lo abrí, estaba vacío: solo había una pequeña nota que decía “vale por una declaración de amor”.
Entonces empezó a declararse, explicando que llevaba mucho tiempo guardando aquel momento, hasta hacer finalmente la pregunta. Después confesó que había ido tantas veces al baño para memorizar el discurso y sacó de su bolsillo un pequeño papel. ¡Yo pensaba que le dolía el estómago! Tardé unos minutos en comprender lo que estaba ocurriendo y entonces empecé a llorar de emoción. Fue precioso».
¿Cómo fue organizar la boda?
Priscila: «Es muy bonito poder organizar por fin tu propia boda. Pero aprendí que no todo lo que soñamos es siempre posible, también porque hay que ponerse de acuerdo con el novio y con las familias. Aprendí a priorizar aquello en lo que realmente insistía y a ceder en otros aspectos.
El mercado nupcial es muy competitivo: hay opciones y presupuestos para todo. Es importante investigar mucho y no caer en la historia de “solo ocurre una vez en la vida”. Lo importante es contratar de acuerdo con el presupuesto y las prioridades, creando una boda que tenga vuestra personalidad y no la del proveedor».





¿Cómo te sentiste justo antes de comenzar la ceremonia?
Priscila: «Sentía literalmente que estaba dentro de un sueño. Después de exactamente un año de planificación no podía creer que aquel día hubiese llegado. Pensé: ¡ahora o nunca!», recuerda entre risas.







¿Cómo fue vivir la experiencia de una boda coreana?
Priscila: «Todo pasó muy rápido, pero hubo muchísimos detalles. Como era una boda coreana, teníamos muchos protocolos que seguir. Celebramos una ceremonia convencional y también una ceremonia tradicional coreana, en la que los novios se visten con trajes típicos y saludan a los miembros de la familia del novio. El rito simboliza la entrada de la novia en la familia de su marido.
Durante la ceremonia tradicional también se celebra una ceremonia del té, en la que los familiares desean a la pareja suerte, felicidad y amor. Además se lanzan ciertos frutos tradicionales que simbolizan la fertilidad. Para los coreanos también es muy importante saludar todas las mesas como muestra de respeto y agradecimiento por la presencia de los invitados. ¡Nosotros tuvimos 550 invitados!
También tuve que cambiarme varias veces: llevé un vestido de novia blanco tradicional y dos vestidos coreanos de boda. Después de la ceremonia coreana, algunas bodas como la nuestra incluyen un ritual divertido en el que los amigos del novio lo levantan y golpean suavemente las plantas de sus pies con palos de madera. Simboliza que el novio deja atrás a sus amigos para estar con la novia.
Entonces la madre de la novia y la propia novia tienen que aparecer para “rescatarlo”. Para conseguirlo se presentan ante los amigos y cantan una canción. Es bastante divertido. Como teníamos tantos protocolos y una familia tan grande, esperábamos con muchas ganas la fiesta: el momento en el que por fin podríamos disfrutar y bailar».


El consejo de Priscila de novia a novia
Priscila: «Siempre soñamos con la boda perfecta, a nuestra manera, pero no pasa nada por compartir las ideas con el novio. Lo primero es establecer el presupuesto total. Prioriza los aspectos en los que más quieres invertir y procura que todo tenga vuestra personalidad.
No siempre los proveedores más caros o famosos son la mejor opción para ti. Investigar es fundamental. Lo importante es mantener vuestra esencia. El día anterior, relájate con tu familia o con las personas más cercanas, especialmente tus padres. Piensa que no solo te casas tú: también es un momento muy especial para toda la familia.
¡Y come antes, durante y después de la ceremonia! Después de tanto esfuerzo para entrar en el vestido, el día de la boda hay que disfrutar», concluye con humor.
























































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